domingo, 4 de enero de 2009

Una vela para Yayo.

Hoy hubiese cumplido ochenta años, su pasión y orgullo siempre fue Salamanca, donde nació y vivió.


Al regresar del otero,

lleno de gozo y cariño

les dio a una niña y un niño
dos pájaros un cabrero.
Dándole un beso primero,
la niña al suyo soltó;
al pájaro que quedó
no se le pudo soltar,
porque el niño, por jugar,
el cuello le retorció.

Poesías escogidas.- Libro cuarto,
capítulo LV - La condición
Ramón de Campoamor (1817-1901)